El hip hop como música surgió a finales de los años 1950, cuando las fiestas callejeras o “block parties” se volvieron frecuentes en la ciudad de Nueva York, especialmente en el Bronx, debido a lo poco accesibles que resultaban para su gente los clubes y discotecas que había en zonas pudientes de la Gran Manzana. Las fiestas callejeras se acompañaban de funk y soul, hasta que los primeros DJ’s empezaron a aislar la percusión y extenderla, puesto que la canción se volvía más bailable. Esta técnica ya era común en Jamaica, lo que propició que la comunidad inmigrante jamaiquina participase en dichas fiestas. Esta adaptación de beats más tarde fue acompañada con otra nueva técnica fresca llamada rapping (una técnica de canto rítmica y basada en la improvisación).
Al mismo tiempo, se empezó a bailar, reservando el mejor movimiento de baile para cuando la canción se paraba momentáneamente (es decir, cuando hacía un “break”). Este fenómeno originó el término B-boy (break-boy), y así nació el movimiento breakdance.
El graffiti rápidamente se hizo un hueco en la cultura, puesto que no sólo permitía decorar las paredes con el nombre o el grupo del propio grafitero sino que también se empezaron a hacer graffitis que nombraban a crews o grupos de breakdancers, y a DJ’s o MC’s, a la vez que se pintaban las zonas donde se organizaban las famosas Block parties.